Trasfondo

Trasfondo:

Argentina es un país que depende abrumadoramente de la industria agrícola, ganando un excedente al exportar productos agrícolas como (en la mayoría genéticamente modificada) soja, maíz y trigo. La soja producida, por ejemplo, constituye el 22% del total mundial. Los productos agrícolas crudos y procesados ​​representan más de la mitad de las divisas de Argentina.

En las últimas décadas, empresas multinacionales de la agroindustria como Monsanto y Syngenta han transformado las tierras agrícolas de la Argentina en grandes extensiones de monocultivos a enormes costos sociales y ambientales. Teniendo en cuenta su enorme poder económico, tales compañías son capaces de influir en la política para aplicar políticas nacionales que intentan ejercer el control corporativo sobre el suministro de semillas y busca limitar el alcance de la soberanía de los agricultores con el fin de reforzar su dominio sobre el monopolio.

Un ejemplo explícito de su influencia es la amenaza inminente de enmiendas a las políticas de semilla que favorecen la privatización de las semillas, basada en la convención internacional de la UPOV 91, que otorga derechos de monopolio a las variedades “descubiertas” y su posterior producción y comercialización. Estas revisiones permitirían a los “propietarios” intelectuales el derecho a apelar por la confiscación de cultivos y productos derivados de la cosecha, o incluso a presentar demandas penales para los agricultores para su encarcelamiento.

Declaramos que estas enmiendas no serían legales y representan una amenaza absoluta para los derechos humanos y la dignidad de la tierra. La semilla y su circulación es, y ha sido, la base pare el suministro de alimentos de la humanidad durante generaciones. Imponer un sistema que privatice la semilla abre los canales para la explotación de un patrimonio vivo de la humanidad. Hace ilegal la posibilidad de que los agricultores participen en la actividad milenaria de selección y mejora de variedades, o el libre intercambio y multiplicación de semillas, y por lo tanto, limita y sofoca el avance de la biodiversidad. Las enmiendas legitimarían y avanzarían en el desarrollo de cultivares genéticamente modificados y abrirían las puertas para la explotación del sistema alimentario, limitando la soberanía alimentaria a nivel local.

Aunque podríamos proporcionar una larga lista de argumentos para contrarrestar estas tendencias poco éticas, nuestra intención es, ante todo, actuar y actuar positivamente a favor de una agricultura que respete la soberanía alimentaria como uno de los pilares de la sociedad civil. Entre los protagonistas, creemos, se encuentran los agricultores familiares y de pequeña escala que componen dos tercios del total de los emprendimientos agrícolas en Argentina (según el Ministerio de Agricultura). Nuestras intenciones tienen como objetivo brindar a este grupo de personas, incluidas las comunidades indígenas, y todos aquellos que creen en un futuro sostenible, la capacidad de alimentarse y decidir por sí mismos. Esta Iniciativa de Semilla es de interés nacional porque va en la dirección de depender menos de las materias primas, como los commodities, y hace esfuerzos para movilizar económicamente al grupo mayoritario de pequeños agricultores mediante el desarrollo de un producto de valor agregado como son las semillas.

Ya la conciencia está despertando con respecto a los nuevos modelos de agricultura que devuelve el diálogo a las manos del agricultor. Hay municipalidades que declaran cinturones verdes libres de agroquímicos en sus rededores y se está explorando modos de comunicación y comercialización directos entre productores y consumidores.  Las organizaciones civiles como AABDA, MAELA (Movimiento por la Agroecología en América Latina) o Red de Semillas Libres brindan plataformas para que los agricultores y miembros de la sociedad interesados ​​se eduquen e informen sobre la situación actual y tracen un nuevo camino. Se necesitan soluciones concretas para demostrar que la agroecología es posible y efectiva en estos nuevos espacios que surgen.  La fuerza de los agricultores y campesinos comienza con la semilla en sus manos…